Escrito por Javier Cachés    Miércoles, 05 de Agosto de 2009 00:29   
La Mesa de Enlace y la mesa de té
El relato construido por los medios de comunicación dice, en términos generales, más o menos así: el clima de confrontación que viene atravesando la política nacional desde hace varios meses tiene como responsable exclusivo al gobierno Nacional. En este marco, la oposición ha sabido adjudicarse astutamente referentes simbólicos como los de República, consenso o diálogo, a veces mejor caracterizados por su vacuidad que por su contenido concreto.
Esta interpretación hegemónica, tan fogoneada por el lenguaje mediático, se ha visto groseramente lesionada por el discurso pronunciado el pasado lunes 27 de julio en la asamblea de productores agropecuarios, en lo que fue el prefacio de la apertura de La Rural. Allí, el Partido Agrario, ejem, disculpen ustedes, la Mesa de Enlace, quizá por verse rodeada de los acólitos de siempre, habló con una hostilidad y un revanchismo tan manifiestos que remitió a tiempos más oscuros de nuestro país.

La idea subyacente de la amena tertulia fue que el “campo” había ganado la calle, el Congreso y las urnas. La prepotencia de los dirigentes rurales no permite segundas lecturas: cada voto de la oposición debe ser contabilizado como un voto propio. Afirmación que, cuanto menos, deberá ser corroborada en las próximas sesiones legislativas, que aparentan presentar más matices de lo que creen los campestres.

La puesta en escena de aquel acto no se privó de mostrar símbolos elocuentes. Quizá el más resonante lo constituyan las elogiosas palabras que recibió el apellido Martínez de Hoz, para regocijo de los adláteres allí presentes. La provocación fue tal que no sólo Buzzi intentó despegarse de los dichos de Llambías, sino que recibió ciertos reparos de De Narváez y llevó a que Felipe Solá declarara que los dirigentes  rurales “se pasaron de rosca”. Elisa Carrió, tal vez quien mejor exprese los intereses agrarios, optó por el prudente silencio.

El evento en cuestión se realizó apenas unos días antes de que la Mesa de Enlace se reuniera con el gobierno Nacional para zanjar diferencias en torno a porcentajes en materia fiscal. Las palabras vertidas por los dirigentes rurales habían enrarecido el clima dialoguista que el gobierno había intentado crear, más por obligación que por convicción. El resultado de aquel encuentro fue, como se preveía, completamente estéril. 

El conflicto entre el “campo” y el gobierno, iniciado hace ya más de un año, surgió por una pugna entre intereses materiales concretos. Como tal, nada parece indicar que la cuestión se solucione en una amable mesa de té. Es una disputa económica y política que se dirimirá, como corresponde, en el Congreso. Allí los actores medirán las relaciones de fuerza. Lo cierto es que los exabruptos de la Mesa de Enlace poco se condicen con el carácter moderado y dialoguista que pretende ostentar.

 
Autor de la nota: Javier Cachés

Click para ver otras notas del autor