Escrito por Anabella Corridoni    Jueves, 12 de Noviembre de 2009 16:58    PDF Imprimir E-mail
Interna gremial en el Subte
Paro de subtes
Un nuevo paro de subtes provocó el colapso de los servicios de transporte público y privado de la Ciudad de Buenos Aires una vez más.

Parece que la pelea gremial interna de los delegados del subte no reconoce límites ni posibles negociaciones. Los rivales, claramente definidos, son la Unión Tranviarios Automotor (UTA) que actualmente regula la actividad de los trabajadores del subte y, por otro lado, una comisión de delegados, encabezada por el mecánico del subte Néstor Segovia, que tiene poder real y que ha provocado los cortes en todas las líneas de subte en el último año en reclamo de la personería gremial que los separe de su actual contrincante.

El objetivo del grupo de disidentes es desligarse por completo del actual sindicato al que pertenecen, la UTA. Para lograrlo formaron uno al que denominaron Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro (Agtsyp), pese a no tener todavía la aprobación del Ministerio de Trabajo.
El futuro sindicato asegura tener la representación de la mayoría de los trabajadores y por eso argumenta la necesidad de crear un nuevo grupo sindical  que represente sus intereses. La UTA y Metrovías aseguran, por su parte, que el grupo disidente sólo representa una minoría que vela por intereses propios y que no reúne los requisitos que justifiquen una separación del gremio para formar uno nuevo.

Pese a esto, los delegados encabezados por Segovia realizaron elecciones en febrero como si ya fuesen un gremio constituido y, según sus voceros, los resultados arrojaron que de 4200 trabajadores del subte 2290 aprobaron su mandato. Lo que demandan es el derecho legal de discutir aumentos de sueldos y condiciones de trabajo, que no es otra cosa que lo que actualmente están haciendo.

En el medio del conflicto se encuentra el Ministerio de Trabajo de la Nación intentando avanzar con las negociaciones y el diálogo representado por Carlos Tomada. La semana pasada les había pedido a los sindicalistas anti-UTA una tregua hasta que se llegara a una decisión, pero no fue aceptada.
Ante el caos en la ciudad y el conflicto bajo tierra, Carlos Tomada declaró las medidas de fuerza como inoportunas y fuera de lugar y dijo que el reclamo de los trabajadores es legítimo pero lo que rechazan son las formas, porque afectan a más de un millón de ciudadanos negando el derecho a transporte.

Tomada declaró que para que se pueda dictar una conciliación es necesario que un sindicato esté en conflicto con una empresa y este no es el caso. “Las normas están establecidas y estamos ligadas a ellas”, declaró el ministro en conversación con una radio de la ciudad.
Pero Segovia dijo que fue el propio Tomada quien apeló ante los tribunales para no otorgarles la personería reclamada. En Trabajo reconocen, de manera informal, que si se resuelve el conflicto otorgando la inscripción sindical pedida, la UTA podría apelar haciendo que vuelva todo a la justicia.

En tanto Metrovías está involucrada en un conflicto gremial, político y económico. La empresa rechaza totalmente la metodología del paro porque lo ve como una forma de presión que tiene como fin un objetivo político. Considerando la medida tomada por los trabajadores en huelga como ilegal recurrió a la Sala I de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo y solicitó que, con una medida cautelar, se declare el transporte subterráneo como un servicio esencial.


MEDIDA DE EMERGENCIA E INCIDENTES

Metrovías declaró en un comunicado oficial que se había comprometido a prestar un servicio gratuito de emergencia para los usuarios del subte pero informó que se vio impedido porque un pequeño grupo de empleados bloqueó las vías y rompieron los trenes habilitados hasta que finalmente debieron dejarlos fuera de servicio.

El jefe de Recursos Humanos de la empresa, Ricardo Grazziano, recurrió al lugar del conflicto y explicó que estos inconvenientes se repitieron en las estaciones Carlos Pellegrini, Diagonal Norte, 9 de Julio y Primera Junta.
Los incidentes se registraron en las estaciones cuando ingresaron activistas de la UTA y automáticamente se provocó el  enfrentamiento con el gremio disidente. Se cerraron las puertas para evitar incidentes de personas ajenas al conflicto, pero los disturbios continuaron bajo tierra.

En la Ciudad el clima social de estos días fue tenso, la gente se mostró y se expresó cansada sobre este tipo de reclamos que, pueden ser legítimos, pero la forma de manifestarse no lo es. Tras una interna gremial la ciudad entera queda afectada y ve limitado sus derechos por un grupo que dice defender los suyos.

El conflicto está latente, la amenaza de un nuevo paro continúa hasta que no se resuelva la cuestión de la personería jurídica del nuevo gremio, y nada garantiza que ahí termine finalmente.

 
Autor de la nota: Anabella Corridoni

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