Escrito por Lucía Aisicoff    Sábado, 10 de Julio de 2010 21:47   
Samuel Cabanchik: “El kirchnerismo logró transmitirle a la juventud que no es careta”

A pesar de su alejamiento de Elisa Carrió y su reciente reunión con el ministro Aníbal Fernández, hoy en día se podría ubicar al senador Samuel Cabanchik a la misma distancia del Gobierno que de las máximas figuras de la oposición. ¿Un tibio? Esos términos no entran en el léxico del filósofo, quien jamás pierde el tono académico y cree que la polarización de la sociedad es una simplificación que no contribuye al debate político.

En octubre de 2007 llegó a la Cámara alta junto a María Eugenia Estenssoro bajo la fórmula de la Coalición Cívica. En ese entonces aseguró que el kirchnerismo no representaba “ningún cambio”. Casi tres años más tarde -aún opositor, pero desde su propio bloque- matizó su postura y si bien es crítico reconoce aciertos en la forma en que los Kirchner se acercan a la juventud.

-¿A qué referente nacional se siente más cercano?

-Aún no tengo los elementos necesarios para emitir un juicio. Hay ciertos liderazgos incipientes que podrían ser buenos para la Argentina pero falta que se expresen con mayor contundencia, pero tienen que demostrarme que son superadores. Tengo el privilegio de poder tratarlos de forma personal cosa que no podía antes de ser Senador Nacional o de estar en la vida política activa, y voy a aprovechar esa ventaja para escrutarlos a fondo. Manifestaré mi apoyo cuando haya podido hacer ese acercamiento personal. Todavía no sé cuál es ese liderazgo alternativo y si ya existe, pero los nombres que creo posibles son los que tienen una construcción reciente. De todas formas, esa construcción está demasiado apoyada en la aparición mediática, y aunque la cobertura de los medios me parece necesaria considero que es insuficiente.

-¿Con qué sectores considera posible una alianza en el Senado?

-En Senadores tenemos el bloque radical, el interbloque federal, y al Presidente del Partido Socialista. Son diferentes expresiones con las que podemos trabajar en algunos proyectos legislativos, pero hay muchas dificultades. Doy un ejemplo que me parece elocuente. Luchamos por tener mayoría en todas las comisiones en el Senado, entre ellas Asuntos Constitucionales. Fui nombrado Vicepresidente. Hasta ahora esa comisión funcionó casi semanalmente, gracias al compromiso mutuo del presidente que pertenece al Frente para la Victoria y al mío. Algunos referentes del radicalismo casi nunca vinieron a las reuniones, a pesar de que hemos peleado por tener ese espacio. Entonces es muy difícil construir una práctica política común orientada a ser parte de esa nueva gobernabilidad post-kirchnerismo.

Cabanchik se retiró de la fuerza que lidera Elisa Carrió por “falta de cohesión interna” y formó el monobloque Proyecto Buenos Aires Federal (PROBAFE), lo que desató críticas de distintos sectores. Un grupo de usuarios del ARI armó un grupo de Facebook solicitándole que deje su banca. El diputado Fernando Iglesias aseguró en una entrevista con Politicargentina que “hay gente que descubre problemas en la Coalición Cívica una vez que ya los eligieron y tienen el mandato asegurado”. El filósofo no perdió el temple ante estas provocaciones y defendió haberse desprendido de la agrupación haciendo énfasis en la desorganización interna que reinaba en el bloque. Cuando se lo interroga sobre el máximo error político de Elisa Carrió, Cabanchik sostiene que fue el “personalismo” de su ex referente lo que le jugó en contra. Considera que su ex aliada debería definir si pretende "construir una fuerza orgánica que sea alternativa de gobierno" y que pueda encabezar, o si su aspiración es convertirse en una "referente moral e intelectual" de un sector de la ciudadanía.

-¿Cree que el Acuerdo Cívico y Social tendrá la fuerza para convertirse en una alternativa real para 2011?

-Yo dije en febrero que lo veía como un “desacuerdo” más que un acuerdo. A lo mejor actualmente es menor el desacuerdo, pero en su momento sé que lo fue. Se presentó como el gran ganador de las elecciones 2009 aunque no lo era. No había una integración general a lo largo y ancho del país. Por ejemplo el Socialismo no estuvo dentro del Acuerdo en la Ciudad de Buenos Aires pero sí lo estuvo en Santa Fe, que tiene otra expresión y que encuentra ahí la Democracia Progresista, que aquí está con Macri. A nivel nacional es todo muy distinto. La Coalición Cívica estuvo en Córdoba con Luis Juez en contra del radicalismo. No hay una uniformidad de algo llamado en cada localidad y en la nación un Acuerdo Cívico. Podría llegar a formarse, pero todavía está en veremos.

-¿Por qué no se logra esta integración a nivel nacional?


-Porque en la oposición faltan los liderazgos claros que ordenen las políticas de Estado a desarrollar en 2011. Invité a distintos referentes a que nos sentemos a armar el documento del Acuerdo Cívico en la Ciudad, pero la debilidad es que todo el mundo está colgado pensando en su propia figura y no en la figura horizontal e integrada de la política. Hay que deponer los personalismos de una vez por todas. Tiene que haber una construcción inteligente y sobre todo no careta. Auténtica. Reuniones de cúpula o que se unen para la foto y que esa sea la lógica de la construcción política es de terror. Solá, Macri y De Narváez se juntaron hace un año como la gran alternativa al oficialismo y hoy no se sientan ni a tomar un café. Es absurdo.

Desde su alejamiento de la CC varias fuerzas políticas intentaron seducirlo. En mayo se reunió con el ministro Aníbal Fernández en la Casa Rosada y Cristina Fernández se acercó a saludarlo, lo que tuvo una alta repercusión. Aunque Cabanchik es contundente al descartar un acercamiento al Gobierno, votó en favor del uso de reservas del Banco Central para el pago de deuda pública y reconoce que hay algunos aspectos en los que puede haber una cooperación.

-Recientemente los kirchneristas Juan Cabandié y José Ottavis se enorgullecieron de que la militancia juvenil que logró el oficialismo no se ve en las otras fuerzas políticas. ¿Por qué cree que el Gobierno tendría más éxito en llegar a los jóvenes?

-Pienso que hay un mérito en la construcción estética del kirchnerismo dirigida a la juventud. Si 678 es positivo es porque ha sabido captar una audiencia y la satisface, cosa que otras expresiones no han podido hacer. Hay que reconocer un objetivo logrado de parte de la construcción de poder del Gobierno. ¿Por qué ocurre? Porque a la juventud no le gusta el “careteo”, tiene mucha desconfianza en la política. A pesar de que existe una justificada acusación de que el Gobierno es careta en muchas cosas, como el haberse convertido en paladín de banderas que no fueron suyas originariamente, yo creo que una curiosísima virtud del kirchnerismo es que logró transmitir que no es careta. A lo mejor les entran a los jóvenes por el lado de que ellos son los auténticos y los caretas son los otros. Debiéramos aprender de eso y ver por qué otras fuerzas políticas no logran construir esa estética atractiva para la juventud.

-Entonces opina que esta popularidad entre los jóvenes se debe principalmente a un acierto estético en la estrategia del Gobierno. ¿Qué debería hacer la oposición al respecto?

-El peronismo en general tiene una virtud, a pesar de sus muchos defectos, y es que sabe abrirse a la captación de lo que va ocurriendo como corriente viva en la sociedad. Hay que aprender de eso, de constituir fuerzas que puedan llenarse de fuerzas sociales vivas. Eso implica aceptar que tenemos la sociedad que tenemos. Hay que partir de eso, porque a veces las alternativas que se presentan a la gobernabilidad vigente no parten de un realismo, parten de lo que queremos ser o lo que debiéramos ser. Entonces como ese no es un país real y vivo, no cuentan con gente real y viva, y eso no atrae a los jóvenes. A los propios méritos del kirchnerismo hay que agregarle los defectos de una dificultad para convocar desde otro lado.

-¿Cree probable el triunfo de Kirchner en 2011?

-No, pienso que le va a ser difícil volver a ganar las elecciones, aunque no daría para nada derrotado al Gobierno en general y a Néstor en particular. Depende mucho de la construcción que se ofrezca como alternativa. Si esa construcción tiene coherencia y sobre todo no es careta, puede ser que haya una importante derrota del kirchnerismo. En cambio si del otro lado es únicamente juntarse para derrotar pero después no hay una cohesión interna ni solidaridad ni afecto entre los miembros de una fuerza política, en una de esas el kirchnerismo vuelve a ganar. Creo que le va a ser muy difícil porque hay situaciones muy escandalosas como lo que pasa con Venezuela o causas judiciales que ya han probado cosas como a Jaime y Skanska, los problemas con Aerolíneas Argentinas, el bajo nivel medio de las jubilaciones, la inflación creciente. Y el Gobierno es responsable de este estado de cosas. Pero el hecho de que podamos imaginar un nuevo triunfo -no imposible pero improbable- muestra la debilidad de la construcción alternativa.

-Sería la debilidad de la oposición y no el mérito propio lo que lo haría volver a ganar.


-Sí, hoy con la fragilidad de la oposición todavía no hay una alternativa real. Puede estar allí, pero todavía no la vemos. Si Kirchner gana es porque no se armó la alternativa o porque no se pudo transmitir a la población que esa alternativa es mejor.
Lo que ocurre es que del Estado dictatorial pasamos al Estado de Derecho en la Argentina en 1983 y –a Dios gracias- no lo hemos perdido desde entonces. Pero Estado propiamente dicho, en un buen funcionamiento de ese concepto, no hay en la Argentina. Hay un Estado de cosas. Es un Estado lleno de corrupción, de fuerzas facciosas que pelean entre sí tirándose con lo que tienen a mano, de caminos que son atajos para conseguir el propio beneficio. No digo que la totalidad de los argentinos sea así, pero hay una especie de inclinación a eso o si no se lo ejerce a ser tolerante con eso. Yo todavía -aunque con menos optimismo que antes- estoy convencido de que se puede apostar a una sociedad que se de a sí misma una forma de gobierno más madura.
 
Autor de la nota: Lucía Aisicoff

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